
Visitamos las obras Padre Cajade, Hogar Ángel Azul y La granja de los pibes, Chicxs del Pueblo.
Durante los últimos días, emociones profundas han llegado a nuestra vida en comunidad de maneras inesperadas, porque como decía Carlitos Cajade, "el amor inventa"
Nos contaron sus historias, que son simples, pero inmensas. Todas tienen un hilo común, la convicción de que “para criar a un niño hace falta un pueblo entero”, motivo suficiente para animarnos a nadar en ese mar de los abrazos.
Gracias a estos/as educadoras y trabajadores comunitarios por abrir sus casas y compartir abrigo
"Así, se conforma alrededor de cada sujeto niño un clan ampliado, una unidad familiar - comunitaria que suma vínculos, identificaciones, límites y afectos en un entramado que se parece muy poco a la familia nuclear de las publicidades del capitalismo. Redes de vínculos debilitadas o fragmentarias se ven fortalecidas por quienes recorren lo incompleto, completándolo. Una canchita de fútbol y un entrenador barrial, una Casa del Niño o una murga reunida en una sociedad de fomento cicatrizan heridas, completan identidades y proponen futuros. Las respuestas comunitarias trazan, en el campo de lo público, caminos capilares. La terminal de esos caminos son proyectos vitales concretos, con nombre y apellido." Claudia Bernazza